domingo, 23 de noviembre de 2014

DON JUAN TENORIO

Aquel 31 de octubre de 1545, doña Inés se despertó con la extraña sensación de que algo terrorífico acontecería durante las próximas horas. Pero ese mal presagio se desvaneció cuando a sus manos llegó una carta de su amado licántropo Don Juan, en la que además de declararse totalmente enamorado de ella, le comunicaba que aquella misma noche, cuando el crepúsculo inundase la ciudad, acudiría en su búsqueda. Entraría por la parte trasera de la institución vampírica, donde ella recibía la formación pertinente para ser una auténtica vampira, y la esperaría a los pies de la enrejada ventana de sus aposentos.
Ambos sabían que su historia de amor era imposible ya que pertenecían a estirpes diferentes: él era un hombre lobo y ella formaba parte de una de las familias vampiresas más conocidas y poderosas de la región; por ello y para ver realizada su relación, la escalofriante decisión que habían tomando era huir al bosque, lugar que se hallaba fuera de los límites del reino, y a donde estaba terminantemente prohibido acercarse.
Cayó la oscuridad. Los noctámbulos murciélagos salieron de sus cuevas para realizar sus habituales rondas. El silencio lo llenaba todo. Solo se podían escuchar unos sigilosos pasos avanzando por el pedregoso sendero. Era Don Juan, que venía a rescatar a su querida. Al percatarse de que éste ya había llegado, doña Inés salió, con sumo cuidado para no ser vista, al encuentro con el licántropo. Sin tiempo que perder, los amantes corrieron en dirección al tétrico bosque; pero a pocos metros de alcanzarlo, divisaron decenas de antorchas que hacían guardia y esperaban para aniquilar su huida. Era el Comendador y su ejército de inmortales, que con ira atraparon a don Juan, separándole de la joven, la cual fue arrastrada contra su voluntad al lado de su padre, el Comendador. El resto de los crueles vampiros, ferozmente, se dispusieron a clavar a don Juan una daga para así acabar con su vida. Fue en ese mismo instante cuando doña Inés, escapándose de los brazos de su progenitor, se interpuso para proteger al hombre lobo de manera que el arma atravesó a los dos amados a la vez. De esta forma, quedaron tendidos en el suelo y permanecieron unidos para siempre como ellos deseaban.

1 comentario:

  1. ¡Qué insufrible! Que sí, que tendrás el incremento por la ortografía en el parcial, no se preocupe usted. Se lo ha ganado. :)

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